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Estudio
Calle Arquímedes, 7, Loft 22, Leganés

Solo con cita previa.

Horario
Lunes a viernes, de 9:00 a 17:00
Cocina en L blanca brillo con frontal de efecto mármol y hornos negros en columna

Distribución de cocina

Cocinas en L a medida

Ocupa una esquina, no la habitación.

Una cocina en L ocupa dos paredes contiguas en ángulo, forma un único rincón y deja libres las otras dos paredes. Es la distribución más flexible de todas: cabe en estancias que no admiten una U, permite poner una mesa dentro de la cocina y es la que mejor se abre al salón. A cambio concentra todo el almacenaje en dos frentes y obliga a repartir bien el trabajo entre los dos brazos.

En Cocinas Keittiö diseñamos y montamos cocinas en L a medida desde nuestro estudio de Leganés, en Madrid sur y el norte de la provincia de Toledo. Las fotografías de cocinas en L de esta página son de proyectos que hemos hecho nosotros.

Aquí no vas a encontrar una galería de inspiración sin más. Vas a encontrar las medidas de referencia con las que trabajamos, los problemas que aparecen en casi todos estos proyectos y cómo los resolvemos, para que puedas saber si esta distribución encaja en tu casa antes de pedirnos nada.

Qué decide esta distribución

Dos paredes libres
Ocupa dos paredes en ángulo y deja libres las otras dos, que son las que dan sitio a una mesa, a una lavadora o a la apertura al salón.
Un solo rincón
Frente a los dos de una U. Se resuelve con un herraje extraíble o con el fregadero en el ángulo, y como es uno solo, la buena solución sale a cuenta.
Se abre al salón
No levanta ningún frente en medio de la estancia. La cocina se retira a su esquina y el resto sigue siendo salón o comedor.
Crece después
Admite añadir una barra, una península o una isla más adelante sin rehacer lo que ya está montado.

Qué es una cocina en L

Una cocina en L —o cocina en forma de L— es la distribución en la que el mobiliario ocupa dos paredes contiguas que se encuentran en ángulo, formando un solo rincón. Frente a la cocina lineal, añade un segundo frente y separa el agua del fuego. Frente a la cocina en U, renuncia a un tercer frente de almacenaje a cambio de liberar dos paredes completas.

Es la distribución más habitual de la vivienda española, y no por casualidad: funciona en estancias cuadradas y en estancias rectangulares, con un acceso o con dos, y admite crecer después —con una península, una barra o una isla— sin rehacer lo que ya está montado.

Su ventaja real es el metro cuadrado que no ocupa. Las dos paredes libres son las que permiten meter una mesa, abrir la cocina al salón o dejar sitio a una lavadora y un tendedero sin comprometer la zona de trabajo. En una cocina pequeña, eso es la diferencia entre comer dentro o comer fuera.

Cocina en L, en U, lineal y en paralelo: en qué se diferencian

Distribución Paredes que ocupa Cuándo tiene sentido Cuándo no
En L Dos paredes en ángulo Estancias con dos paredes libres, cuando hace falta hueco para una mesa o se quiere abrir la cocina al salón Cuando hace falta mucho almacenaje y hay una tercera pared libre sin aprovechar
En U Tres paredes contiguas Estancias con un solo acceso y mucha necesidad de almacenaje Cuando el paso entre los frentes enfrentados queda justo, o hay dos accesos enfrentados
Lineal Una sola pared Cocinas muy estrechas, o cocinas abiertas en las que todo se concentra en un frente Cuando hay una segunda pared libre: la L rinde bastante más con el mismo presupuesto
En paralelo Dos paredes enfrentadas Cocinas pasillo con acceso en los dos extremos Cuando uno de los extremos es un muro: ahí rinde más una L o una U

Medidas de una cocina en L

No hay una medida mínima predeterminada para hacer una cocina en L. Lo que decide si cabe no es la longitud de cada brazo por separado, sino la cocina en conjunto: el ancho de la estancia, dónde caen la puerta y la ventana, qué electrodomésticos lleva y cómo se va a usar. Por eso no partimos de medidas estándar de cocina en L: medimos la estancia real y proyectamos sobre ella.

Lo que sí tiene referencias son las piezas que forman la cocina y la forma de colocarlas. Estas son las medidas con las que trabajamos en la distribución de una cocina en L, y en cualquier otra.

Medidas orientativas, no absolutas. Son el punto de partida habitual, no una regla: cada cocina se estudia sobre su espacio, sus electrodomésticos y quien la usa, y en tu caso alguna puede cambiar. Las definitivas salen de la visita de medición.

Tabla de medidas de referencia

Elemento Medida orientativa Por qué
Fondo de mueble bajo y encimera 60 cm (encimera de 60 a 63 cm) Es el estándar del mercado y la cifra con la que se calcula todo lo demás
Altura de encimera De 85 a 92 cm Hay alturas estándar y alturas especiales con patas especiales: se ajusta a quien cocina
Fondo de mueble alto 35 cm Es el fondo estándar del mueble alto
Separación entre encimera y muebles altos De 50 a 60 cm Por debajo de 50 cm no cabe un robot de cocina sobre la encimera
Paso libre delante del frente 90 cm como mínimo Sin que ninguna puerta abierta bloquee el paso
Espacio libre frente al lavavajillas 90 cm Con la puerta abierta y una persona delante
Campana sobre la placa De 60 a 65 cm (inducción) · de 65 a 75 cm (gas) Distancia de seguridad del fabricante: se comprueba siempre en la ficha del modelo
Horno en columna (centro del aparato) De 90 a 120 cm del suelo Evita agacharse para sacar la bandeja
Microondas en columna (borde inferior) De 130 a 140 cm del suelo Por encima de 140 cm, sacar un recipiente caliente deja de ser seguro
Altura de barra A la altura de una mesa, a la de la encimera o más alta Más baja que la encimera, como una mesa; a la misma altura, para que siga la encimera; o más alta, con banquetas
Enchufes sobre la encimera De 20 a 30 cm Por encima del nivel de las salpicaduras
Zócalo De 8 a 17 cm Retranqueado respecto al frente para dejar sitio a la punta del pie

Ventajas y contrapartidas de la distribución en L

La cocina en L es la que mejor se adapta a estancias distintas y la que deja más metros cuadrados libres: cabe donde no cabe una U, admite mesa y se abre al salón sin obra de mobiliario. A cambio ofrece menos almacenaje que una U en la misma superficie, concentra el trabajo en dos frentes y depende de que los dos brazos den para repartirlo.

Lo que aporta Lo que cuesta
Cabe en estancias donde una U no entra Dos frentes de mueble en lugar de tres: menos almacenaje a igualdad de superficie
Deja dos paredes libres: mesa, lavadora, tendedero o armario alto Si los brazos son cortos, la zona de preparación se reduce
Es la distribución que mejor se abre al salón Toda la zona de trabajo queda a la vista: el orden pesa más que en una cocina cerrada
Un solo rincón que resolver, frente a los dos de una U El rincón resta encimera de trabajo en los dos brazos
Admite crecer después con barra, península o isla sin rehacer lo montado Con dos accesos, se convierte fácilmente en zona de paso mientras se cocina

Cuándo recomendamos una cocina en L y cuándo no

Después de más de 35 años diseñando y montando cocinas, hemos aprendido que la mayoría de los problemas de una cocina en L se deciden antes de elegir un solo acabado. Esto es lo que miramos en la visita de medición.

Recomendamos una cocina en L cuando:

  • La estancia tiene dos paredes contiguas libres.
  • Los dos brazos dan para repartir el trabajo: el fregadero en uno y la placa en el otro.
  • Se quiere una mesa dentro de la cocina, o abrir la cocina al salón.
  • Hay dos accesos, o un acceso y una puerta de galería: la L los absorbe mejor que la U.
  • La ventana cae en una de las dos paredes libres, no sobre un frente de muebles.
  • Se prevé añadir más adelante una barra, una península o una isla.

No recomendamos una cocina en L cuando:

  • La necesidad de almacenaje es alta y hay una tercera pared libre sin aprovechar: ahí la U rinde más.
  • Uno de los brazos es tan corto que la L aporta poco frente a una cocina lineal.
  • La estancia es un pasillo estrecho con acceso en los dos extremos: ahí la distribución natural es en paralelo.
  • El único sitio posible para el frigorífico es la esquina.
  • La ventana ocupa la práctica totalidad de uno de los dos frentes de mueble.

Decirlo por adelantado nos ahorra tiempo a los dos. Si tu cocina pide otra distribución, te lo diremos en la primera visita y te propondremos la que sí funciona.

Los dos problemas que resolvemos en cada cocina en L

Estas dos cuestiones aparecen en prácticamente todos los proyectos en L que hacemos. Ninguna es un problema si se decide en el plano; las dos lo son si se descubren durante el montaje.

1. El rincón: cómo aprovechar la esquina

El rincón de una cocina en L se resuelve de tres formas: herraje extraíble de dos bandejas, rincón extraíble que saca el fondo al abrir la puerta frontal, o colocar el fregadero en el ángulo y renunciar al almacenaje de esa esquina. La elección depende del ancho de los módulos que confluyen y de si el rincón cae en zona de paso.

La L tiene una ventaja frente a la U que casi nadie menciona: solo hay un rincón. Eso significa que la solución buena —la más cómoda y la más cara— sale a cuenta, porque se paga una vez y no dos.

  • Herraje extraíble de dos bandejas: saca la bandeja delantera y arrastra la trasera. Aprovecha casi todo el fondo y admite peso.
  • Rincón extraíble frontal: al abrir la puerta, las bandejas del fondo salen hacia quien cocina. Es la solución más cómoda y, al haber un solo rincón, la que más recomendamos.
  • Fregadero en el ángulo: renuncia al almacenaje del rincón, pero libera los dos brazos completos para encimera de trabajo. En cocinas con brazos cortos suele ser la decisión correcta.

Hay una decisión previa que condiciona a todas las demás: si el rincón se resuelve con dos puertas independientes que se abren a la vez, una chocará con la otra. En el proyecto se decide cuál manda, y la otra pasa a ser panel ciego.

2. La ventana en uno de los frentes

Una ventana sobre uno de los dos brazos no impide la distribución en L: obliga a decidir qué brazo pierde los muebles altos. Lo habitual en una cocina en L con ventana es llevar el fregadero bajo la ventana, que aprovecha la luz natural y no necesita almacenaje alto encima, y concentrar los armarios altos en el otro brazo. Si la hoja abre hacia dentro, el grifo debe ser abatible.

En una L el problema es menos grave que en una U, porque el almacenaje alto se puede recolocar entero en el otro brazo. Hay tres decisiones encadenadas:

  1. Qué va debajo. El fregadero es la opción natural: no requiere campana ni muebles altos, y trabajar con luz natural es una mejora real. La alternativa es dejar ahí la zona de preparación libre.
  2. Cómo se remata el encuentro. Si el alféizar queda muy cerca de la encimera, hay que resolverlo con un remate o retranquear el mueble. Es un detalle de montaje que decide si la cocina parece hecha a medida o parece encajada.
  3. Por dónde abre la hoja. Una ventana oscilobatiente que abre hacia dentro necesita el recorrido libre: grifo abatible, o desplazar el fregadero fuera del barrido de la hoja.

Cuando hay dos ventanas, una en cada brazo, la L se queda prácticamente sin muebles altos y hay que compensar el almacenaje con columnas de despensa en una de las paredes libres. Es un proyecto perfectamente viable, pero conviene saberlo antes de contar los armarios.

La mesa dentro de la cocina

Poner una mesa enfrente del brazo largo depende de que la estancia dé para el fondo del mueble, el paso libre y la propia mesa. Es lo primero que comprobamos cuando alguien nos pide una cocina en L con mesa o con office, y es la razón principal por la que muchas familias eligen esta distribución en lugar de una U.

Si no da para una mesa completa, quedan tres salidas que usamos a menudo: una mesa abatible sujeta a la pared libre, una barra en el extremo del brazo largo o una mesa más estrecha. La barra puede ir a la altura de una mesa, a la misma altura que la encimera para que vaya seguida, o más alta, con banquetas. Las tres funcionan; ninguna es lo mismo que un office.

Conviene decidirlo antes de diseñar el mobiliario, no después: la posición de la mesa condiciona dónde puede ir el lavavajillas, porque con la puerta abierta necesita, como referencia, unos 90 cm libres por delante. Como todas las medidas de esta página, es orientativa: se comprueba en cada cocina.

Variantes de cocina en L

Cocinas en L con isla

Una isla frente al brazo largo necesita paso libre a los dos lados, además del fondo del frente y del de la propia isla, así que pide una estancia amplia: es lo primero que medimos antes de proponerla. La L con isla es la combinación que mejor funciona de todas, porque la isla hace de tercer frente sin cerrar el espacio, que es justamente lo que hace una U. Más en cocinas con isla.

Cocinas en L con península o barra

Prolongar uno de los brazos en perpendicular convierte la L en una cocina con península. Aporta zona de desayuno y separa visualmente la cocina del comedor sin cerrarla, y necesita menos ancho que una isla. Más en cocinas con península.

Cocinas en L abiertas al salón

La L es la distribución que mejor se abre al salón, porque las dos paredes libres son precisamente por donde se abre. El mueble se queda en su esquina y no levanta ningún frente en medio de la estancia.

Cómo trabajamos: del plano al montaje

En Cocinas Keittiö el mismo profesional que mide tu cocina es el que la diseña, el que gestiona el pedido y el que coordina el montaje. No hay traspaso entre departamentos ni cambio de interlocutor entre la primera visita y la posventa.

  1. Visita y medición. Tomamos las medidas reales de la estancia, incluidas las diagonales, y localizamos las tomas de agua, el desagüe, el gas y la electricidad.
  2. Presupuesto detallado. Te lo damos antes del diseño o junto a él, para que sepas qué incluye cada partida antes de decidir.
  3. Diseño y visualización en 3D. Ves tu cocina antes de que exista, con las medidas del proyecto, no de un catálogo. El diseño te lo enseñamos en persona, en nuestro estudio de Leganés, y no lo enviamos hasta que la cocina está señalizada, es decir, hasta que se ha entregado la señal. Más sobre el diseño de cocinas en 3D.
  4. Pedido y fabricación. Gestionamos el pedido a fábrica y el transporte.
  5. Montaje e instalación. Montamos nosotros, y respondemos nosotros de lo montado, con 10 años de garantía.

El proceso completo, fase a fase, está en cómo trabajamos.

Cuánto cuesta una cocina en L

El precio de una cocina en L depende de cinco factores: los metros lineales de mueble, el tipo de frente, el material de la encimera, los herrajes y los electrodomésticos. Al ocupar dos paredes en lugar de tres, una L tiene menos metros lineales que una U en la misma estancia, y por tanto un presupuesto más contenido a igualdad de acabados.

No publicamos una tarifa ni rangos de precio, porque dependen de demasiadas cosas para dar una cifra que podamos garantizar: cada cocina se calcula sobre su plano, después de medirla. Lo que sí podemos decirte es qué mueve el presupuesto arriba y abajo: en una L, sobre todo el herraje del rincón, el tipo de frente y la encimera.

Dónde diseñamos y montamos cocinas en L

Nuestro estudio y showroom está en Leganés, y desde ahí trabajamos en Madrid capital, especialmente el centro y el sur, en los municipios de Madrid sur —Móstoles, Getafe, Alcorcón, Fuenlabrada, Parla— y en el norte de la provincia de Toledo: Illescas, Torrijos, Camarena, Fuensalida, Seseña y Yuncos. Diseñamos cocinas a medida en Leganés y en toda la zona de trabajo, con el mismo equipo en cualquier punto.

Si quieres ver y tocar acabados antes de decidir, puedes visitar el estudio solo con cita previa: pídela aquí.

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Proyectos de cocinas en L que hemos diseñado y montado

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Preguntas frecuentes sobre cocinas en L

¿Tu duda no está aquí? Pregúntanos directamente: te respondemos en horario de estudio.

  1. ¿Cuánto tiene que medir una cocina para poder hacerla en L?

    No hay una medida mínima predeterminada para hacer una cocina en L. Lo que decide si cabe es la cocina en conjunto: el ancho de la estancia, dónde caen la puerta y la ventana, qué electrodomésticos lleva y cómo se va a usar. Por eso medimos la estancia real antes de proponer nada. Como referencia orientativa, el paso libre delante del frente suele ser de 90 cm como mínimo, sin que ninguna puerta abierta lo bloquee, pero cada caso se estudia por separado.

  2. ¿Es mejor una cocina en L o en U?

    Depende de la estancia y de la necesidad de almacenaje. La U aporta un tercer frente completo de encimera y armarios, pero pide más ancho, porque tiene dos frentes enfrentados, y genera dos rincones. La L libera dos paredes, admite mesa dentro de la cocina y encaja mejor en estancias estrechas o abiertas al salón.

  3. ¿Qué se hace con el rincón de una cocina en L?

    Hay tres soluciones: un herraje extraíble de dos bandejas, un rincón extraíble que saca el fondo al abrir la puerta frontal, o colocar el fregadero en el ángulo y renunciar a ese almacenaje. Como en una L solo hay un rincón, la solución buena sale a cuenta: se paga una vez, no dos.

  4. ¿Se puede poner una mesa dentro de una cocina en L?

    Sí, si la estancia da para el fondo del mueble, el paso libre y la propia mesa. Lo comprobamos en la visita de medición. Si no llega, caben una mesa abatible en la pared libre, una barra en el extremo del brazo largo o una mesa más estrecha.

  5. ¿Se puede hacer una cocina en L si hay una ventana en uno de los frentes?

    Sí. La ventana obliga a decidir qué brazo pierde los muebles altos, no a cambiar de distribución. Lo habitual es llevar el fregadero bajo la ventana y concentrar el almacenaje alto en el otro brazo. Si la hoja abre hacia dentro, el grifo debe ser abatible.

  6. ¿Cuánto espacio hace falta para poner una isla en una cocina en L?

    Una isla necesita paso libre a los dos lados, además del fondo del frente y del de la propia isla, así que pide una estancia amplia. Con menos ancho, la isla estorba más de lo que aporta y suele rendir más una península. Lo medimos en la visita antes de proponerla.

  7. ¿Qué diferencia hay entre una cocina en L y una cocina con península?

    La península es una L a la que se prolonga uno de los brazos en perpendicular. Aporta zona de desayuno y separa la cocina del comedor sin cerrarla, y necesita menos ancho de estancia que una isla.

  8. ¿Dónde va el frigorífico en una cocina en L?

    En un extremo, nunca junto al rincón. Pegado a la esquina, su puerta choca contra el brazo perpendicular y no llega a abrir del todo, lo que impide sacar los cajones interiores. Cuando los brazos son cortos, lo habitual es llevarlo fuera de la L, a una de las paredes libres.

  9. ¿Cuánto cuesta una cocina en L a medida?

    No hay un precio cerrado ni un rango que podamos garantizar: depende de los metros de mueble, el tipo de frente, la encimera, los herrajes y los electrodomésticos. Cada cocina se presupuesta sobre su plano, después de medirla, y el presupuesto detallado te lo damos antes del diseño o junto a él.

Cuéntanos tu cocina

Escríbenos con las medidas de tus dos paredes y unas fotos, y te contamos qué se puede hacer. Si prefieres ver y tocar acabados antes, ven a nuestro estudio de Leganés con cita previa.

Solo con cita previa. No atendemos visitas sin cita: llámanos o escríbenos antes de venir y la concertamos.

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